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El legendario guitarrista de Rage Against the Machine visitó el memorial de Salvador Allende, el Patio 29 y la tumba de Víctor Jara en una jornada que mostró cómo la educación en derechos humanos no tiene límite de edad ni de fronteras.

Hay lugares que hablan aunque nadie pronuncie una palabra. El Patio 29 del Cementerio General es uno de ellos: un espacio donde el horror de la dictadura se vuelve tangible y donde la búsqueda de justicia de miles de familias sigue viva. Fue allí donde Tom Morello, guitarrista de Rage Against the Machine y símbolo mundial de la música comprometida con la justicia social, se detuvo a escuchar.

La visita realizada por Morello y guiada por la Directora de Ciudadanía Democrática de Momento Ciudadano, Magdalena Schaub, y su Director Ejecutivo, Rodrigo Mayorga, recorrió una ruta patrimonial diseñada para hacer de la memoria un espacio de aprendizaje activo. Pasando por el memorial de Salvador Allende, el mausoleo de José Manuel Balmaceda, el Patio 29 y la tumba de Víctor Jara, la jornada fue un recorrido por las capas más profundas de la historia reciente de Chile. Frente a la tumba del cantor, Morello rindió un silencioso tributo a quien convirtió la guitarra en un instrumento político antes que él. Dos músicos separados por décadas y continentes, unidos por la convicción de que el arte puede y debe ponerse al servicio de los derechos humanos.

Para Magdalena Schaub, Directora de Ciudadanía Democrática de Momento Ciudadano, la jornada tuvo un significado que va más allá de la visita en sí misma: «Instancias como esta nos recuerdan que la educación ciudadana comprometida con los derechos humanos no es solo para niños y jóvenes en las aulas. Adultos de todo el mundo, con sus propias trayectorias y herramientas, también necesitan y buscan espacios para formarse, reflexionar y comprometerse más profundamente con la democracia.».

La visita es así una invitación a ampliar la mirada sobre quiénes son los sujetos de la educación ciudadana. Construir democracias más sólidas no depende solo de lo que se enseña en la escuela: depende también de adultos dispuestos a seguir aprendiendo, a dejarse interpelar por la historia y a actuar en consecuencia, dondequiera que estén en el mundo.