Momento Ciudadano cierra el 2025 como un año de consolidación institucional, ampliando el alcance de su modelo de educación para la ciudadanía en participación infantil, investigación educativa, formación docente y educación cívica en contextos electorales, con presencia en diversos territorios del país.
El 2025 fue un año clave para Fundación Momento Ciudadano. Más allá del crecimiento en proyectos y alianzas, fue un período de consolidación de un modo de entender la formación ciudadana: como un proceso que combina comprensión de la vida pública, participación activa y diálogo democrático, incluso —quizás especialmente— en contextos de diversidad y conflicto.
Uno de los ejes más significativos del año fue el trabajo en participación infantil. A través del proyecto Multiplicar las Voces, niñas y niños de todas las regiones del país ejercieron ciudadanía de manera concreta, reflexionando sobre su entorno, deliberando colectivamente y formulando propuestas sobre el Chile que sueñan. Este proceso quedó documentado en el reporte “Voces que Inciden”, que releva el valor de las infancias como actores ciudadanos plenos.
Este trabajo se proyectó también en espacios culturales y comunitarios. En el marco del Fondo de Ciencia Pública, la fundación desarrolló la exhibición “Multiplicar las Voces: ¿Qué tiene que decir la niñez en mira del Chile que viene?” en el Museo de la Educación Gabriela Mistral, acercando la participación infantil a públicos amplios. A ello se sumó la contribución al lanzamiento del libro “Cecrea: 10 Años de Escuchas Creativas” y el desarrollo del proyecto La Plaza Pública: A orillas del río, junto a Fundación Ngenko, experiencia que articuló ciudadanía, territorio y medioambiente. La incorporación de Momento Ciudadano a Pacto Niñez reforzó este trabajo desde un enfoque de derechos.
En el ámbito de la investigación educativa, Momento Ciudadano avanzó en el proyecto FONIDE “La Ley 20.911 en la escuela chilena postpandémica”, aportando evidencia sobre las condiciones en que se desarrollan los aprendizajes ciudadanos en el sistema escolar. El cierre del año estuvo marcado por la adjudicación de un nuevo proyecto FONIDE para 2026, sobre ciudadanía intercultural en contextos de diversidad migratoria, en colaboración con la Universidad de Valparaíso.
El trabajo con comunidades educativas siguió siendo un eje central. Durante el año, la fundación llegó a más de 500 niños, niñas y jóvenes a través de talleres sobre derechos humanos, democracia, medios de comunicación y elecciones. Asimismo, se capacitó a más de un centenar de docentes en actualización curricular, ciudadanía digital y en el modelo de educación cívica, ciudadana y democrática, ampliando este trabajo hacia la educación parvularia. En educación superior, se impartieron dos cursos en el Diplomado en Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
En un año marcado por procesos electorales clave, Momento Ciudadano desplegó una estrategia de educación cívica en medios que incluyó cápsulas audiovisuales producidas junto a Televisión Nacional de Chile. Adicionalmente, fue parte del proyecto Voto Novato, orientado a acompañar a quienes votaban por primera vez, ampliando su alcance y llegando a miles de personas en todo el país.
Durante 2025 también se profundizó el trabajo en torno a la participación ciudadana y la comprensión del Estado. El director ejecutivo de la fundación, Rodrigo Mayorga, participó en la Cumbre Global de la Open Government Partnership en Vitoria-Gasteiz, España, espacio internacional de intercambio sobre gobierno abierto y participación. Esta experiencia dialogó con el trabajo desarrollado junto a la OEI y la SEGPRES en el diseño de la Escuela +Ciudadanía, programa orientado a acercar el funcionamiento del Estado a las personas mediante metodologías lúdicas y un lenguaje accesible.
Otro hito relevante fue la firma del compromiso impulsado por el Centro Nansen para la Paz y el Diálogo, junto a 26 instituciones de educación superior y la sociedad civil. Este compromiso reafirma una convicción central de Momento Ciudadano: que la democracia no se sostiene solo en reglas e instituciones, sino también en la capacidad de las personas y comunidades para procesar el conflicto de manera constructiva, deliberar y convivir en contextos de desacuerdo.
Finalmente, la realización de una charla sobre Inteligencia Artificial y ciudadanía para Minera Centinela abrió una nueva línea de trabajo para la fundación, llevando la reflexión ciudadana al mundo del trabajo, la tecnología y las decisiones que impactan la vida cotidiana.
“El 2025 nos permitió consolidar y compartir nuestro modelo de educación cívica, ciudadana y democrática en contextos muy diversos, impactando directamente en los procesos de enseñanza y aprendizaje”, señaló el director ejecutivo, Rodrigo Mayorga. El año cierra con una fundación más sólida, con alianzas fortalecidas y con el desafío de seguir ampliando este trabajo colectivo durante 2026.







