En la presentación del Informe Anual 2025 de Amnistía Internacional Chile, el Director Ejecutivo de Momento Ciudadano, Rodrigo Mayorga, planteó tres ideas centrales sobre cómo responder, desde la ciudadanía, al momento que atraviesa el mundo.
El martes 21 de abril, la Biblioteca Nacional fue el escenario de la presentación del Informe Anual 2025 de Amnistía Internacional Chile, un documento que retrata el deterioro del sistema global de protección de derechos humanos y sus implicancias para nuestro país. En el panel de reflexión que siguió, Rodrigo Mayorga, Director Ejecutivo de Momento Ciudadano, compartió mesa con Faride Zerán, Premio Nacional de Periodismo, y Rodrigo Bustos, director de Amnistía Internacional Chile, bajo la moderación de la periodista Fresia Soltof.
A lo largo del diálogo, Mayorga desarrolló tres ideas que conectan directamente con la misión de Momento Ciudadano.
Frente a la pregunta por el futuro del sistema internacional de derechos humanos, fue enfático: los problemas que hoy enfrenta la humanidad —desde el cambio climático hasta los conflictos armados o el impacto de la inteligencia artificial— desbordan la capacidad de respuesta de cualquier Estado actuando en solitario. En ese escenario, debilitar las instituciones multilaterales no es solo un error estratégico, sino una renuncia colectiva. Apostar por ese orden construido hace ochenta años no es ingenuidad; es reconocer que los desafíos comunes exigen respuestas comunes.
El segundo punto tocó un nervio central del debate contemporáneo. Mayorga planteó que las redes sociales no son meros canales de comunicación, sino espacios públicos donde se construye (o se destruye) el sentido común democrático. Eso implica una responsabilidad individual que muchas veces subestimamos: cada decisión sobre qué compartir, cómo reaccionar o qué narrativas amplificar tiene consecuencias reales sobre la cultura cívica. Educar para esa responsabilidad es parte ineludible de la educación ciudadana hoy.
Quizás el planteamiento más provocador fue el tercero. En un momento en que la palabra «resistencia» aparece con frecuencia en el debate público, Mayorga propuso revisarla: resistir no puede significar simplemente defender lo que existe o cerrarse ante lo que viene. Una resistencia genuina exige atención —leer bien la realidad—, precisión —identificar con claridad qué está en juego— y propuesta —ofrecer alternativas concretas y viables—. Sin esos tres elementos, la resistencia se convierte en nostalgia. Con ellos, se transforma en agencia.
La jornada, que contó con la presencia de autoridades, organizaciones de la sociedad civil y activistas, confirmó la urgencia de seguir construyendo espacios de diálogo riguroso sobre el estado de la democracia y los derechos humanos en Chile y el mundo. Desde Momento Ciudadano, esa convicción guía cada uno de nuestros proyectos.







